jueves 26 de noviembre de 2009

toque de queda


Me gusta esa hora en que a los carros se los traga la tierra y a las calles se la traga nuestra guerra. Pero no puedo dejar de pensar en la muerte del otro. En el grito que antecede a la sangre. En las voces de auxilio que con un falsete desesperanzado me advierten que no duerma. Que no deje mi casa a solas mientras el profundo sueño me ponga a mirar hacia dentro, pues no hay cerradura que resguarde las almas.

lunes 23 de noviembre de 2009

ella llevaba bigotes

miércoles 18 de noviembre de 2009

sigue leyendo (2do aviso)

LIBRO AMARILLO: Nadie deja pasar un tequeño.
LIBRO NEGRO: La picardía del venezolano o el triunfo de Tío Conejo.

lunes 16 de noviembre de 2009

lo que se ve en sabana grande


Heladeros que no hablan tu idioma. Chinos que sí. Maromeros ya maduros pero con acné juvenil. Poetas sin rumbo. Peluqueras que salieron a comprar un postre para acompañar el almuerzo. Vendedores de café que también venden llamadas y callicidas. Un amigo de la UCV que no se acuerda de ti (o prefiere no acordarse porque ahora vende loterías). Peluqueras que salen a respirar.Perros sin dueño. Gatos recién nacidos en una caja. Policías con las cejas sacadas. Cajeros bancarios que esconden el carnet. Estudiantes que se jubilaron. Jubilados que no estudiaron. Vendedoras que te dicen “pase” con una chupeta en la boca.Viejitos que llevan paraguas y viejitas que llevan peluca. Ex buhoneros. Ex boxeadores. Secretarias ejecutivas recién operadas que no saben que dio no lleva acento. Novios en pleno amapuche. Amantes que ya no les importa exponerse. Gente que dejó de fumar y se consume en la recaída. Señoras gordas que llevan una piñata en forma de Cerveza Polar. Mujeres que lloran. Perros que sí tienen dueño. Obreros recién bañados con un morralito azul a cuestas. Mesoneros en su día libre. Vendedores de enciclopedias a las que les falta un tomo. Gente de luto. Odontólogos que van pensando en su próximas cita y sin oficios (como yo) haciendo inventarios.

miércoles 11 de noviembre de 2009

una canción no tan triste

Avanzó otro poco y quedó justo a su lado. Ventanilla con ventanilla. Bajó el vidrio del copiloto y lo tuvo a una butaca y media de distancia. Se quedó mirándolo un par de segundos. El finalmente se sintió observado. Una moto pasó sin cuidado entre ambos carros y no había dejado de escucharse su escandaloso escape cuando el semáforo cambió, y le volvió a ganar en el pique desapareciendo de su vida una vez más y para siempre. Ella presionó el botón que le ordenaba al vidrio del copiloto subir hasta el tope. Con la otra mano encendió la radio y estaban dando una canción no tan triste. El conductor del carro que estaba justo detrás del suyo pulsó desanimado la corneta y se escuchó como un guiño. Desde ese día ella conduce por las avenidas de su ciudad sin buscar caras conocidas entre los conductores.

lunes 9 de noviembre de 2009

era cuestión de tiempo



-¿De dónde vienes?- le preguntó a quemaropa y no volvió a despegar los labios durante las siguientes dos horas.

Ella no tardó tanto en contestar pero fue extensa su respuesta y más largo aún el tiempo que él se tomó para elaborar el contraataque.

- ¿Supongo entonces que te marchas?- dijo él sin mirarla a la cara.

Pero ella también sabía ser breve y directa.

-No, quien se marcha eres tú. Tomó su caja de cigarrillos extra largos y se encerró en la habitación hasta que lo escuchó tomar el ascensor.

sábado 7 de noviembre de 2009

orilla de gatos (fragmento)


A mis flancos Judith y Raquel hacían lo propio, y mientras Ana me daba instrucciones sujetándome por la cintura, ellas me sostenían por mis lampiñas axilas, no sin que yo sintiera un poco de cosquillas, complicando aún más el reto de hacerme nadar ese mismo día. No sé cómo entonces me atreví a confesar mi desventaja frente a todos, supongo que lo hice después del tercer trago de guarapita que fue tan tempranero como los que Jesús le metió a la prima de Raquel, con una psicología tan letal que le arrugaría el curriculum al mismísimo Jean Piaget. Lo cierto es que ya estaba allí a merced de aquellas tres mujeres, mientras Jesús y Ronald me miraban desde el borde de la piscina maldiciendo mi rara estrategia para llamar la atención. La minusvalía como punto de partida hacia las cumbres más altas. Pero si todo salía tal y como se lo habían propuesto las muchachas, en una hora mi nuevo nombre sería Acuaman, y lo único que tenían que hacer Jesús y Ronald desde su orilla de gatos era darle tiempo al tiempo, matar el rato encendiendo los carbones para la parrilla que sí habíamos planificado, cultivar la paciencia y rezar porque yo no me hundiera para siempre rompiendo todo cálculo de apareamiento posible.

martes 27 de octubre de 2009

un pequeño aporte en favor de la lectura


"la culpa tiene mucho que contar" i.c.


Pulsa la tapa y métele un ojo al PDF.

lunes 19 de octubre de 2009

teofilus jones ya en mis manos


Aún no le he quitado el envoltorio siquiera pues quiero guardarme su lectura para un momento en que no pueda ser interrumpido. Pero sí, ya tengo en mi biblioteca indispensable el libro de Fedosy, y José Urriola asegura en la contratapa lo siguiente:

Se afirma que un escritor, para considerarse tal, debe forjarse un estilo propio. Fedosy Santaella tiene varios. Pero es congruente con cada uno de ellos. Sus letras son capaces de conmover con una intimidad que llega al hueso pero también es un autor que se maneja con maestría en los terrenos de lo fantástico, el policial negro, el relato histórico o el erótico. Para él la ternura viene de la mano con el sarcasmo y el exabrupto.

Espero que Alfaguara traiga mejor suerte a Fedosy, para que las peripecias inéditas de su más reciente creación ocupen un lugar en la casa de todos quienes apostamos a la narrativa local.

sábado 10 de octubre de 2009

contratapa


Mario Sinatra padece de una extraña enfermedad: silba a todas horas. Es objeto de estudios médicos.
Debido a la recesión se ha quedado sin empleo y está a punto de perder la casa en que vive desde que nació y que ahora comparte con su esposa y sus dos pequeños hijos. Desesperado es una palabra amable para describir su situación.
Pero no será la primera vez que, entre las grietas que deja un terremoto, los espíritus más avezados funden su residencia temporal, mientras aguardan a una nueva normalidad.

martes 6 de octubre de 2009

manuel pérez báez (perecito)

Este es uno de esos días en que extraño a mi viejo y sus discos de Pedro Infante que, como en una promoción, venían siempre en combo, con un six-pack de polarcitas bien frías. Entonces, (quizá) quería que entendiera sus largos silencios frente al picó, y descifrara en ellos el grado épico sus batallas personales, esas heridas cotidianas que encontraban bálsamo en las tragedias amorosas del mejor interprete que pudo haber tenido José Alfredo Jiménez.
Lástima que ya no esté mi viejo por estos rumbos pues, quisiera tener la oportunidad de no entender sus silencios actuales, aún y cuando sonara al fondo el mismo disco del más famoso difunto de los Infante.

sábado 3 de octubre de 2009

las puertas de la percepción

Así se llama un libro menudito de Aldous Huxley que brilló, como sólo pueden brillar un libro y los aretes de una mujer que te gusta, en la estantería de una librería cercana a mi oficina y que compré por menos de lo que cuestan un viaje en mototaxi.
Si lo leíste entiendes ya por qué reseño su adquisición y si no, te conviene adquirirlo para entender un poco más, como ahora lo reconozco, en torno a las inmensas capacidades de la mente creativa.
Transcribo la contratapa de la edición de DEBOLSILLO, en su colección Contemporánea, para que tengas una idea de qué va. Vale decir que no sé, más tarde me aplicaré en saberlo, si fue escrito por Huxley antes o después de su obra más célebre UN MUNDO FELIZ.

En este libro, tan singular como precursor, A.H. expresa sus propias experiencias sensoriales bajo la acción de la mescalina , el principio activo del peyolt, denominación mexicana del cacto, venerado como una deidad por los indios de México y del sudeste de los Estados Unidos.
A la descripción minuciosa de su experimento -una experiencia del yo expresada magistralmente en la cita de Blake: "Si las puertas de la percepción quedaran depuradas todo se habría de mostrar tal cual es: infinito"- siguen las conclusiones filosóficas y sociológicas que Huxley desprende como obligado corolario.

martes 29 de septiembre de 2009

@microcuentos

No faltes. Me puse la última camisa que dejaste planchada antes de dejarme.

jueves 24 de septiembre de 2009

el frágil orgasmo de las mariposas (fragmento)


Caminé hasta ti con los pasos de un enfermo, como quien se acerca a un tótem del que alguien muy paciente alguna vez obtuvo un milagro, y sólo hasta que me tuviste en frente abandonaste la lectura de Kundera, me miraste sin foco por unos treinta segundos y fue la primera vez que me sentí el Jaromil de La vida está en otra parte -Incluyendo este desolado fin del mundo al que me pediste te trajera-. Para cuando comenzaste a hablar, la luz de la lámpara pareció decidirse por iluminar toda la sala y sólo hasta ahora entiendo que tuvo más que ver con el hecho de que comenzaron a salir de tu boca instrucciones que entonces sonaban a mapa para la lujuria cotidiana, para la orgía etílica sin daños a terceros. Un mapa que querías heredara y que empleaste para sortear la noche, sus trampas y sus mariposas llenas de frágiles orgasmos; un croquis mental que usaste como un bastón que no tocaba el piso cuando decidiste cual Rimboud, tener una vida literaria, en lugar de enfrentar la otra tragedia, la de hacer literatura.

domingo 20 de septiembre de 2009

@microcuentos


La palabra venganza bajó como un rayo y se acomodó en la filosa hoja del chuzo que fabricó en la celda de castigo.

martes 15 de septiembre de 2009

paz en lo ajeno


¿Dónde busca el hombre la paz? ¿Lejos de su casa? ¿De quienes le conocen y predicen sus pensamientos? ¿Sus acciones? Desde el lugar en que me encuentro advierto que el hombre busca la paz en lo ajeno. Y esa es una conclusión bastante definitiva.

domingo 13 de septiembre de 2009

dos caballos en la rinconada

testigo de nubes


Las nubes tiene una manera rara de hablarnos, y así como interpretamos a conveniencia las palabras del común de las personas, ocurre con las nubes que bautizamos sus formas y pretendemos en el testigo justificar nuestra particular percepción de lo que ocurre en el cielo. Necios somos pues, la forma de una nube, cualquiera sea, sólo vive en nuestros ojos.

miércoles 9 de septiembre de 2009

según vargas llosa, lisbeth salander debe vivir

Comencé a leer novelas a los 10 años y ahora tengo 73. En todo ese tiempo debo haber leído centenares, acaso millares de novelas, releído un buen número de ellas y algunas, además, las he estudiado y enseñado. Sin jactancia puedo decir que toda esta experiencia me ha hecho capaz de saber cuándo una novela es buena, mala o pésima y, también, que ella ha envenenado a menudo mi placer de lector al hacerme descubrir a poco de comenzar una novela sus costuras, incoherencias, fallas en los puntos de vista, la invención del narrador y del tiempo, todo aquello que el lector inocente (el "lector-hembra" lo llamaba Cortázar para escándalo de las feministas) no percibe, lo que le permite disfrutar más y mejor que el lector-crítico de la ilusión narrativa.

¿A qué viene este preámbulo? A que acabo de pasar unas semanas, con todas mis defensas críticas de lector arrasadas por la fuerza ciclónica de una historia, leyendo los tres voluminosos tomos de Millennium, unas 2.100 páginas, la trilogía de Stieg Larsson, con la felicidad y la excitación febril con que de niño y adolescente leí la serie de Dumas sobre los mosqueteros o las novelas de Dickens y de Victor Hugo, preguntándome a cada vuelta de página "¿Y ahora qué, qué va a pasar?" y demorando la lectura por la angustia premonitoria de saber que aquella historia se iba a terminar pronto sumiéndome en la orfandad. ¿Qué mejor prueba que la novela es el género impuro por excelencia, el que nunca alcanzará la perfección que puede llegar a tener la poesía? Por eso es posible que una novela sea formalmente imperfecta, y, al mismo tiempo, excepcional. Comprendo que a millones de lectores en el mundo entero les haya ocurrido, les esté ocurriendo y les vaya a ocurrir lo mismo que a mí y sólo deploro que su autor, ese infortunado escribidor sueco, Stieg Larsson, se muriera antes de saber la fantástica hazaña narrativa que había realizado.

Repito, sin ninguna vergüenza: fantástica. La novela no está bien escrita (o acaso en la traducción el abuso de jerga madrileña en boca de los personajes suecos suena algo falsa) y su estructura es con frecuencia defectuosa, pero no importa nada, porque el vigor persuasivo de su argumento es tan poderoso y sus personajes tan nítidos, inesperados y hechiceros que el lector pasa por alto las deficiencias técnicas, engolosinado, dichoso, asustado y excitado con los percances, las intrigas, las audacias, las maldades y grandezas que a cada paso dan cuenta de una vida intensa, chisporroteante de aventuras y sorpresas, en la que, pese a la presencia sobrecogedora y ubicua del mal, el bien terminará siempre por triunfar.

La novelista de historias policiales Donna Leon calumnió a Millennium afirmando que en ella sólo hay maldad e injusticia. ¡Vaya disparate! Por el contrario, la trilogía se encuadra de manera rectilínea en la más antigua tradición literaria occidental, la del justiciero, la del Amadís, el Tirante y el Quijote, es decir, la de aquellos personajes civiles que, en vista del fracaso de las instituciones para frenar los abusos y crueldades de la sociedad, se echan sobre los hombros la responsabilidad de deshacer los entuertos y castigar a los malvados. Eso son, exactamente, los dos héroes protagonistas, Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist: dos justicieros. La novedad, y el gran éxito de Stieg Larsson, es haber invertido los términos acostumbrados y haber hecho del personaje femenino el ser más activo, valeroso, audaz e inteligente de la historia y de Mikael, el periodista fornicario, un magnífico segundón, algo pasivo pero simpático, de buena entraña y un sentido de la decencia infalible y poco menos que biológico.

¡Qué sería de la pobre Suecia sin Lisbeth Salander, esa hacker querida y entrañable! El país al que nos habíamos acostumbrado a situar, entre todos los que pueblan el planeta, como el que ha llegado a estar más cerca del ideal democrático de progreso, justicia e igualdad de oportunidades, aparece en Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire, como una sucursal del infierno, donde los jueces prevarican, los psiquiatras torturan, los policías y espías delinquen, los políticos mienten, los empresarios estafan, y tanto las instituciones y el establishment en general parecen presa de una pandemia de corrupción de proporciones priístas o fujimoristas. Menos mal que está allí esa muchacha pequeñita y esquelética, horadada de colguijos, tatuada con dragones, de pelos puercoespín, cuya arma letal no es una espada ni un revólver sino un ordenador con el que puede convertirse en Dios -bueno, en Diosa-, ser omnisciente, ubicua, violentar todas las intimidades para llegar a la verdad, y enfrentarse, con esa desdeñosa indiferencia de su carita indócil con la que oculta al mundo la infinita ternura, limpieza moral y voluntad justiciera que la habita, a los asesinos, pervertidos, traficantes y canallas que pululan a su alrededor.

La novela abunda en personajes femeninos notables, porque en este mundo, en el que todavía se cometen tantos abusos contra la mujer, hay ya muchas hembras que, como Lisbeth, han conquistado la igualdad y aun la superioridad, invirtiendo en ello un coraje desmedido y un instinto reformador que no suele ser tan extendido entre los machos, más bien propensos a la complacencia y el delito. Entre ellas, es difícil no tener sueños eróticos con Monica Figuerola, la policía atleta y giganta para la que hacer el amor es también un deporte, tal vez más divertido que los aerobics pero no tanto como el jogging. Y qué decir de la directora de la revista Millennium, Erika Berger, siempre elegante, diestra, justa y sensata en todo lo que hace, los reportajes que encarga, los periodistas que promueve, los poderosos a los que se enfrenta, y los polvos que se empuja con su esposo y su amante, equitativamente. O de Susanne Linder, policía y pugilista, que dejó la profesión para combatir el crimen de manera más contundente y heterodoxa desde una empresa privada, la que dirige otro de los memorables actores de la historia, Dragan Armanskij, el dueño de Milton Security.

La novela se mueve por muy distintos ambientes, millonarios, rufianes, jueces, policías, industriales, banqueros, abogados, pero el que está retratado mejor y, sin duda, con conocimiento más directo por el propio autor -que fue reportero profesional- es el del periodismo. La revista Millennium es mensual y de tiraje limitado. Su redacción, estrecha y para el número de personas que trabajan en ella sobran los dedos de una mano. Pero al lector le hace bien, le levanta el ánimo entrar a ese espacio cálido y limpio, de gentes que escriben por convicción y por principio, que no temen enfrentar enemigos poderosísimos y jugarse la vida si es preciso, que preparan cada número con talento y con amor y el sentimiento de estar suministrando a sus lectores no sólo una información fidedigna, también y sobre todo la esperanza de que, por más que muchas cosas anden mal, hay alguna que anda bien, pues existe un órgano de expresión que no se deja comprar ni intimidar, y trata, en todo lo que publica e investiga, de deslindar la verdad entre las sombras y veladuras que la ocultan.

Si uno toma distancia de la historia que cuentan estas tres novelas y la examina fríamente, se pregunta: ¿cómo he podido creer de manera tan sumisa y beata en tantos hechos inverosímiles, esas coincidencias cinematográficas, esas proezas físicas tan improbables? La verosimilitud está lograda porque el instinto de Stieg Larsson resultaba infalible en adobar cada episodio de detalles realistas, direcciones, lugares, paisajes, que domicilian al lector en una realidad perfectamente reconocible y cotidiana, de manera que toda esa escenografía lastrara de realidad y de verismo el suceso notable, la hazaña prodigiosa. Y porque, desde el comienzo de la novela, hay unas reglas de juego en lo que concierne a la acción que siempre se respetan: en el mundo de Millennium lo extraordinario es lo ordinario, lo inusual lo usual y lo imposible lo posible.

Como todas las grandes historias de justicieros que pueblan la literatura, esta trilogía nos conforta secretamente haciéndonos pensar que tal vez no todo esté perdido en este mundo imperfecto y mentiroso que nos tocó, porque, acaso, allá, entre la "muchedumbre municipal y espesa", haya todavía algunos quijotes modernos, que, inconspicuos o disfrazados de fantoches, otean su entorno con ojos inquisitivos y el alma en un puño, en pos de víctimas a las que vengar, daños que reparar y malvados que castigar. ¡Bienvenida a la inmortalidad de la ficción, Lisbeth Salander!
© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2009.© Mario Vargas Llosa, 2009.

domingo 6 de septiembre de 2009

autoengaños

días de exilio

Hoy se marchan a España Rafael Ignacio y María Gabriela, y no tengo palabras de consuelo para mis hijos. Esta partida familiar anunciada desde principios de año, nos agarró a todos en casa desprevenidos en nuestra negación. Y esta madrugada, el país, la rabia y la tristeza nos resulta un manto demasiado espeso.
Pinacho, Babela: no olviden que aquí tienen un lugar donde regresar y un tío atravezado por un sable, con dos heridas demasiado visibles, para siempre abiertas.


viernes 4 de septiembre de 2009

misión cumplida


La verdad es que no puedes leer Extinción de Wallace y tomar ron, de allí que llegué hasta el segundo de sus seis magistrales relatos. La otra isla resultó un regalo inesperado, con razón va sobre su sexta edición, y Casi nunca de Sada, aunque con mucha más maestría en el lenguaje, se disputa mi preferencia con Un lugar llamado Oreja de Perro, novela finalista en el Herralde 2008, y en el que la novela de Sada se llevó el premio mayor. En fin, no me arrepiento de una sola de las líneas que consumí esta soleada semana dominicana, por lo que te recomiendo ampliamente estas lecturas. Hoy arranco con la última novela de la serie Millenium. Después te cuento.

jueves 27 de agosto de 2009

todo incluido


EL PAQUETE INCLUYE: Casi nunca de Daniel Sada, La otra isla de Francisco Suniaga y Extinción de David Foster Wallace. Un premio Herralde, un best seller local y un suicida que cumple con su palabra. Lástima ya acabé con todo lo que ha escrito Junot, sería una magnífica opción de lectura en Punta Cana, a dos horas de su casa natal. Nos vemos en una semana.

martes 25 de agosto de 2009

mi primer blog fue una servilleta


en una mesa
cuando bebes en grupo
aprendí temprano que
no hay copa ajena
cada rasgo de ebriedad
que te circunda
te pertenece
un poco
lo ajeno
me resulta
muy cercano
cuando bebo


domingo 16 de agosto de 2009

un cuento de terror

Nos advirtió tener entre sus manos una gran historia y el resultado fue un esmirriado relato, una historia anémica, incapaz de despertar siquiera palabras de adversión una vez que abandonara el aula. Nuestra perplejidad era palpable y para cuando dejó de leer con esa voz que se le iba apagando en la ausencia de risas sobre aquellos pasajes que pasó un siglo y una semana revisando, buscaba al menos una mirada compasiva que le devolviera las ganas de continuar con esto de los talleres de escritura creativa. No le pares bola le dije y no se si me escuchó cuando salía.

miércoles 12 de agosto de 2009

vive una experiencia 3d

lunes 10 de agosto de 2009

cómo ser un gran escritor


Tienes que cojerte a muchas mujeres bellas mujeres, y escribir unos pocos poemas de amor decentes y no te preocupes por la edad y los nuevos talentos. Sólo toma más cerveza, más y más cerveza. Anda al hipódromo por lo menos una vez a la semana y gana si es posible. aprender a ganar es difícil, cualquier pendejo puede ser un buen perdedor. y no olvides tu Brahms, tu Bach y tu cerveza. no te exijas. duerme hasta el mediodía. evita las tarjetas de crédito o pagar cualquier cosa en término. acuérdate de que no hay un pedazo de culo en este mundo que valga más de 50 dólares (en 1977). y si tienes capacidad de amar ámate a ti mismo primero pero siempre sé consciente de la posibilidad de la total derrota ya sea por buenas o malas razones. un sabor temprano de la muerte no es necesariamente una mala cosa. quédate afuera de las iglesias y los bares y los museos y como las arañas, sé paciente, el tiempo es la cruz de todos. más el exilio la derrota la traición toda esa basura. quédate con la cerveza,la cerveza es continua sangre. una amante continua. agarra una buena máquina de escribir y mientras los pasos van y vienen más allá de tu ventana dale duro a esa cosa, dale duro. haz de eso una pelea de peso pesado. haz como el toro en la primer embestida. y recuerda a los perros viejos, que pelearon tan bien: Hemingway, Celine, Dostoievski, Hamsun. si crees que no se volvieron locos en habitaciones minúsculas como te está pasando a ti ahora, sin mujeres sin comida sin esperanza... entonces no estás listo toma más cerveza. hay tiempo. y si no hay, está bien igual.

Charles Bukowski

miércoles 5 de agosto de 2009

bukowski para principiantes

Acto creativo

Por el huevo roto en el suelo
Por el 5 de julio
Por el pez en la pecera
Por el viejo de la habitación nº 9
Por el gato sobre el muro

Por ti mismo

No por la fama
Ni por el dinero

Tienes que seguir luchando

Cuanto te haces viejo
Disminuye el atractivo

Es más fácil cuando se es joven

Cualquiera puede alcanzar
Las alturas alguna que otra vez

La clave consiste en
Resistir

Cualquier cosa que sirva
Para que

Esta vida siga bailando
Frente a
Doña Muerte.

Charles Bukowski

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