
jueves 26 de noviembre de 2009
toque de queda

lunes 23 de noviembre de 2009
ella llevaba bigotes
miércoles 18 de noviembre de 2009
sigue leyendo (2do aviso)
lunes 16 de noviembre de 2009
lo que se ve en sabana grande
miércoles 11 de noviembre de 2009
una canción no tan triste
lunes 9 de noviembre de 2009
era cuestión de tiempo

Ella no tardó tanto en contestar pero fue extensa su respuesta y más largo aún el tiempo que él se tomó para elaborar el contraataque.
- ¿Supongo entonces que te marchas?- dijo él sin mirarla a la cara.
Pero ella también sabía ser breve y directa.
-No, quien se marcha eres tú. Tomó su caja de cigarrillos extra largos y se encerró en la habitación hasta que lo escuchó tomar el ascensor.
sábado 7 de noviembre de 2009
orilla de gatos (fragmento)
A mis flancos Judith y Raquel hacían lo propio, y mientras Ana me daba instrucciones sujetándome por la cintura, ellas me sostenían por mis lampiñas axilas, no sin que yo sintiera un poco de cosquillas, complicando aún más el reto de hacerme nadar ese mismo día. No sé cómo entonces me atreví a confesar mi desventaja frente a todos, supongo que lo hice después del tercer trago de guarapita que fue tan tempranero como los que Jesús le metió a la prima de Raquel, con una psicología tan letal que le arrugaría el curriculum al mismísimo Jean Piaget. Lo cierto es que ya estaba allí a merced de aquellas tres mujeres, mientras Jesús y Ronald me miraban desde el borde de la piscina maldiciendo mi rara estrategia para llamar la atención. La minusvalía como punto de partida hacia las cumbres más altas. Pero si todo salía tal y como se lo habían propuesto las muchachas, en una hora mi nuevo nombre sería Acuaman, y lo único que tenían que hacer Jesús y Ronald desde su orilla de gatos era darle tiempo al tiempo, matar el rato encendiendo los carbones para la parrilla que sí habíamos planificado, cultivar la paciencia y rezar porque yo no me hundiera para siempre rompiendo todo cálculo de apareamiento posible.
martes 27 de octubre de 2009
un pequeño aporte en favor de la lectura
"la culpa tiene mucho que contar" i.c.
lunes 19 de octubre de 2009
teofilus jones ya en mis manos

Espero que Alfaguara traiga mejor suerte a Fedosy, para que las peripecias inéditas de su más reciente creación ocupen un lugar en la casa de todos quienes apostamos a la narrativa local.
sábado 10 de octubre de 2009
contratapa

Mario Sinatra padece de una extraña enfermedad: silba a todas horas. Es objeto de estudios médicos.
Pero no será la primera vez que, entre las grietas que deja un terremoto, los espíritus más avezados funden su residencia temporal, mientras aguardan a una nueva normalidad.
martes 6 de octubre de 2009
manuel pérez báez (perecito)
Este es uno de esos días en que extraño a mi viejo y sus discos de Pedro Infante que, como en una promoción, venían siempre en combo, con un six-pack de polarcitas bien frías. Entonces, (quizá) quería que entendiera sus largos silencios frente al picó, y descifrara en ellos el grado épico sus batallas personales, esas heridas cotidianas que encontraban bálsamo en las tragedias amorosas del mejor interprete que pudo haber tenido José Alfredo Jiménez. sábado 3 de octubre de 2009
las puertas de la percepción
Así se llama un libro menudito de Aldous Huxley que brilló, como sólo pueden brillar un libro y los aretes de una mujer que te gusta, en la estantería de una librería cercana a mi oficina y que compré por menos de lo que cuestan un viaje en mototaxi.Si lo leíste entiendes ya por qué reseño su adquisición y si no, te conviene adquirirlo para entender un poco más, como ahora lo reconozco, en torno a las inmensas capacidades de la mente creativa.
Transcribo la contratapa de la edición de DEBOLSILLO, en su colección Contemporánea, para que tengas una idea de qué va. Vale decir que no sé, más tarde me aplicaré en saberlo, si fue escrito por Huxley antes o después de su obra más célebre UN MUNDO FELIZ.
En este libro, tan singular como precursor, A.H. expresa sus propias experiencias sensoriales bajo la acción de la mescalina , el principio activo del peyolt, denominación mexicana del cacto, venerado como una deidad por los indios de México y del sudeste de los Estados Unidos.
A la descripción minuciosa de su experimento -una experiencia del yo expresada magistralmente en la cita de Blake: "Si las puertas de la percepción quedaran depuradas todo se habría de mostrar tal cual es: infinito"- siguen las conclusiones filosóficas y sociológicas que Huxley desprende como obligado corolario.
martes 29 de septiembre de 2009
@microcuentos
jueves 24 de septiembre de 2009
el frágil orgasmo de las mariposas (fragmento)

domingo 20 de septiembre de 2009
@microcuentos

martes 15 de septiembre de 2009
paz en lo ajeno
domingo 13 de septiembre de 2009
dos caballos en la rinconada
testigo de nubes

miércoles 9 de septiembre de 2009
según vargas llosa, lisbeth salander debe vivir
La novelista de historias policiales Donna Leon calumnió a Millennium afirmando que en ella sólo hay maldad e injusticia. ¡Vaya disparate! Por el contrario, la trilogía se encuadra de manera rectilínea en la más antigua tradición literaria occidental, la del justiciero, la del Amadís, el Tirante y el Quijote, es decir, la de aquellos personajes civiles que, en vista del fracaso de las instituciones para frenar los abusos y crueldades de la sociedad, se echan sobre los hombros la responsabilidad de deshacer los entuertos y castigar a los malvados. Eso son, exactamente, los dos héroes protagonistas, Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist: dos justicieros. La novedad, y el gran éxito de Stieg Larsson, es haber invertido los términos acostumbrados y haber hecho del personaje femenino el ser más activo, valeroso, audaz e inteligente de la historia y de Mikael, el periodista fornicario, un magnífico segundón, algo pasivo pero simpático, de buena entraña y un sentido de la decencia infalible y poco menos que biológico.
¡Qué sería de la pobre Suecia sin Lisbeth Salander, esa hacker querida y entrañable! El país al que nos habíamos acostumbrado a situar, entre todos los que pueblan el planeta, como el que ha llegado a estar más cerca del ideal democrático de progreso, justicia e igualdad de oportunidades, aparece en Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire, como una sucursal del infierno, donde los jueces prevarican, los psiquiatras torturan, los policías y espías delinquen, los políticos mienten, los empresarios estafan, y tanto las instituciones y el establishment en general parecen presa de una pandemia de corrupción de proporciones priístas o fujimoristas. Menos mal que está allí esa muchacha pequeñita y esquelética, horadada de colguijos, tatuada con dragones, de pelos puercoespín, cuya arma letal no es una espada ni un revólver sino un ordenador con el que puede convertirse en Dios -bueno, en Diosa-, ser omnisciente, ubicua, violentar todas las intimidades para llegar a la verdad, y enfrentarse, con esa desdeñosa indiferencia de su carita indócil con la que oculta al mundo la infinita ternura, limpieza moral y voluntad justiciera que la habita, a los asesinos, pervertidos, traficantes y canallas que pululan a su alrededor.
La novela abunda en personajes femeninos notables, porque en este mundo, en el que todavía se cometen tantos abusos contra la mujer, hay ya muchas hembras que, como Lisbeth, han conquistado la igualdad y aun la superioridad, invirtiendo en ello un coraje desmedido y un instinto reformador que no suele ser tan extendido entre los machos, más bien propensos a la complacencia y el delito. Entre ellas, es difícil no tener sueños eróticos con Monica Figuerola, la policía atleta y giganta para la que hacer el amor es también un deporte, tal vez más divertido que los aerobics pero no tanto como el jogging. Y qué decir de la directora de la revista Millennium, Erika Berger, siempre elegante, diestra, justa y sensata en todo lo que hace, los reportajes que encarga, los periodistas que promueve, los poderosos a los que se enfrenta, y los polvos que se empuja con su esposo y su amante, equitativamente. O de Susanne Linder, policía y pugilista, que dejó la profesión para combatir el crimen de manera más contundente y heterodoxa desde una empresa privada, la que dirige otro de los memorables actores de la historia, Dragan Armanskij, el dueño de Milton Security.
La novela se mueve por muy distintos ambientes, millonarios, rufianes, jueces, policías, industriales, banqueros, abogados, pero el que está retratado mejor y, sin duda, con conocimiento más directo por el propio autor -que fue reportero profesional- es el del periodismo. La revista Millennium es mensual y de tiraje limitado. Su redacción, estrecha y para el número de personas que trabajan en ella sobran los dedos de una mano. Pero al lector le hace bien, le levanta el ánimo entrar a ese espacio cálido y limpio, de gentes que escriben por convicción y por principio, que no temen enfrentar enemigos poderosísimos y jugarse la vida si es preciso, que preparan cada número con talento y con amor y el sentimiento de estar suministrando a sus lectores no sólo una información fidedigna, también y sobre todo la esperanza de que, por más que muchas cosas anden mal, hay alguna que anda bien, pues existe un órgano de expresión que no se deja comprar ni intimidar, y trata, en todo lo que publica e investiga, de deslindar la verdad entre las sombras y veladuras que la ocultan.
Si uno toma distancia de la historia que cuentan estas tres novelas y la examina fríamente, se pregunta: ¿cómo he podido creer de manera tan sumisa y beata en tantos hechos inverosímiles, esas coincidencias cinematográficas, esas proezas físicas tan improbables? La verosimilitud está lograda porque el instinto de Stieg Larsson resultaba infalible en adobar cada episodio de detalles realistas, direcciones, lugares, paisajes, que domicilian al lector en una realidad perfectamente reconocible y cotidiana, de manera que toda esa escenografía lastrara de realidad y de verismo el suceso notable, la hazaña prodigiosa. Y porque, desde el comienzo de la novela, hay unas reglas de juego en lo que concierne a la acción que siempre se respetan: en el mundo de Millennium lo extraordinario es lo ordinario, lo inusual lo usual y lo imposible lo posible.
Como todas las grandes historias de justicieros que pueblan la literatura, esta trilogía nos conforta secretamente haciéndonos pensar que tal vez no todo esté perdido en este mundo imperfecto y mentiroso que nos tocó, porque, acaso, allá, entre la "muchedumbre municipal y espesa", haya todavía algunos quijotes modernos, que, inconspicuos o disfrazados de fantoches, otean su entorno con ojos inquisitivos y el alma en un puño, en pos de víctimas a las que vengar, daños que reparar y malvados que castigar. ¡Bienvenida a la inmortalidad de la ficción, Lisbeth Salander!
domingo 6 de septiembre de 2009
autoengaños
días de exilio
Pinacho, Babela: no olviden que aquí tienen un lugar donde regresar y un tío atravezado por un sable, con dos heridas demasiado visibles, para siempre abiertas.
viernes 4 de septiembre de 2009
misión cumplida

jueves 27 de agosto de 2009
todo incluido

martes 25 de agosto de 2009
mi primer blog fue una servilleta

cuando bebes en grupo
aprendí temprano que
no hay copa ajena
cada rasgo de ebriedad
que te circunda
te pertenece
un poco
lo ajeno
me resulta
muy cercano
cuando bebo
domingo 16 de agosto de 2009
un cuento de terror
miércoles 12 de agosto de 2009
vive una experiencia 3d
lunes 10 de agosto de 2009
cómo ser un gran escritor

miércoles 5 de agosto de 2009
bukowski para principiantes
Acto creativoPor el huevo roto en el suelo
Por el 5 de julio
Por el pez en la pecera
Por el viejo de la habitación nº 9
Por el gato sobre el muro
Por ti mismo
No por la fama
Ni por el dinero
Tienes que seguir luchando
Cuanto te haces viejo
Disminuye el atractivo
Es más fácil cuando se es joven
Cualquiera puede alcanzar
Las alturas alguna que otra vez
La clave consiste en
Resistir
Cualquier cosa que sirva
Para que
Esta vida siga bailando
Frente a
Doña Muerte.
Charles Bukowski








